Allá, bajo el árbol

-¿Pero como sabré eso? - preguntó la niña de ojos cafés.
-Uno siempre sabe en el fondo niña, tu eres pequeña pero cuando pase el tiempo sabrás de lo que ahora te hablo. Dijo el anciano.

- Señor de cabellos blancos, ¿A quien le preguntaré esto cuando yo sea grande?, ¿Tu estarás ahí?
-No lo sé hija, posiblemente estaré y si no es así existe alguien a quien puedes acercarte cuando necesites saber que dice tu corazón.

-Bien, pero no te vayas todavía. Susurró la niña de ojos cafés.
-No me voy aún, solo guarda silencio y escucha con atención...

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