Una y otra vez, como la primera, respirando el aroma de ahora, cuando estabas ahi mirando hacia afuera, solitario, solo tú, como rogando al horizonte venir a despertar la realidad, mirando allá y teniendo aqui la lejanía tan cerca, no más, para llenarse de felicidad el alma y entonces darse cuenta que estar es renacer hoy, sin más bailando... contigo.
Adelina A. Roman
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