El Hombre y Sus Vicios

Los hombres son como el humo,
surgen de un pequeño fuego
y se ven como llamarada
o por lo menos eso intentan.

La mujer, al fin, eso busca,
la llama que le de regazo,
una luz, un destello de amor,
un pedazo del universo.

El hombre busca los olores,
se cautiva de los matices
que le da beber agua fresca
y saciar su sed de desierto.

Caminar tanto por la arcilla
seca los pies, la piel expira,
el sudor deja rastros blancos
de la sal que crea la lujuria.

El hombre vive en constante deseo
de dinero, placer y fantasía,
fuma, inhala, alucina,
toma, sueña y se envenena.

El amor se le escapa de las manos,
su vida se convierte en incógnita
y por uno u otro mal de sus vicios
se cierran sus ojos y no despierta.

Pablo Cerda / 30-Noviembre-2005 /

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